Tras la venta de los activos de su empresa en concurso, Aurélie Bidermann perdió el control sobre el uso comercial de su nombre. La disputa surgida a raíz de una colaboración con Massimo Dutti expone un riesgo poco visible para los creadores: ceder la propia identidad como parte del negocio.

La historia de Aurélie Bidermann, reconocida diseñadora de joyas, es un caso de estudio en el derecho de la propiedad intelectual, especialmente en torno al valor y la cesión del nombre patronímico del creador.
El caso, que enfrenta a la creadora con AMS Design (sociedad titular de los activos de su marca tras el concurso de acreedores) e indirectamente con la enseña Massimo Dutti, revela una zona gris para los emprendedores del sector creativo. Ilustra la potencia del derecho de marcas frente al uso del nombre a título de simple firma, planteando la cuestión de los límites de una cesión de derechos.
El contexto del caso: una cesión letal para el nombre
El origen del litigio se remonta al difícil periodo que atravesó la empresa de Aurélie Bidermann, que la llevó a la apertura de un procedimiento de concurso de acreedores en julio de 2016. Tras el concurso, los activos intangibles de la marca homónima, incluida la propiedad intelectual, fueron adquiridos por la sociedad AMS Design.



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